“La Escuela Taller me cambió la vida”: Luis Fernando Palacio

admin

27 diciembre 2018

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“La Escuela Taller me cambió la vida”: Luis Fernando Palacio

“La Escuela Taller me cambió la vida”: Luis Fernando Palacio

Una llamada recibida a comienzo del mes de febrero del presente año, fue el inicio de un cambio para Luis Fernando Palacio Bello, un joven de 28 años, quien para entonces vivía sin esperanza de encontrar una oportunidad para seguir adelante.

El mensaje que recibió, luego de un breve saludo y de preguntarle qué estaba haciendo, fue muy preciso: “Ven a buscar los pasajes para que vayas y te presentes en una Escuela donde vas a aprender… y lleva los documentos”.

De inmediato Luis Fernando, cuenta que corrió, buscó ropa limpia y  zapatos, se vistió y salió de prisa.

La persona que lo llamó, es un reconocido empresario de la ciudad, de nombre Alexis Valerio, a quien conocía desde hace algún tiempo y le había realizado trabajos varios. Afirma, algo emocionado, que él es como un ángel que siempre aparece para ayudarlo.

Luis Fernando llegó en el mes de febrero a la Escuela Taller Cartagena de Indias,  una institución para el trabajo y el  desarrollo humano que forma parte del Programa Nacional de Escuelas Taller de Colombia, impulsado por el Ministerio de Cultura, que forma en oficios tradicionales a jóvenes en condición de vulnerabilidad; allí fue atendido y le dijeron que debía esperar unos días; que dejara los documentos y lo estarían llamando.

Pero dice, pasaron algunos días y no lo llamaban, por lo que volvió una vez más en busca de una respuesta.

Después de un proceso rutinario de admisión, Luis Fernando Palacio inició sus clases en el área de albañilería, oficio que esporádicamente realizaba como ayudante y con el que muchas veces logró suplir algunas necesidades en su casa.

La discapacidad física con que nació este joven en sus manos, no ha sido impedimento para que de manera diestra agarre un pico, un palustre o una pala, sus principales herramientas de trabajo con las que ha podido realizar prácticas en su aprendizaje. Es tanto su buen desempeño, que sus compañeros se le acercan a observarlo y le hacen preguntas para afianzar sus conocimientos.

El cambio

“Mi vida era muy complicada antes de entrar a la Escuela, me tenía que esforzar mucho para lograr las cosas, la gente abusaba de mi por mis necesidades y yo me tenía que aguantar para poder ganarme algo y llevar comida a mi casa”, manifiesta con indignación Luis Fernando.

Antes de ingresar a la Escuela, su vida transcurría en el barrio El Pozón, donde siempre ha vivido, como él mismo lo cuenta, le resultaba más agradable pasar todo el día con sus amigos de pandilla, entre el consumo de alucinógenos y los enfrentamientos que constantemente tenía  con jóvenes de otras pandillas y un día por poco pierde la vida al recibir una herida con cuchillo en el cuello.

A pesar de haber cambiado un poco cuando decidió vivir aparte con su mujer, Luis Fernando había caído nuevamente en lo que él mismo llama, el ‘hueco’ de la destrucción, ya que eso era lo que a diario hacía con su vida, sin importar el sufrimiento de su familia.

Aunque este joven había terminado sus estudios de bachillerato, en el colegio Camilo Torres en el año 2008, los cuales cursó con los esfuerzos del trabajo de su madre. La vida no le había dado la oportunidad de seguir estudiando.

Sólo hasta ahora, las cosas cambiaron para Luis Fernando, quien afirma, que el estar en la Escuela Taller le ha dado un giro total a su vida, a la que ya le encuentra sentido, y dice se siente motivado de seguir adelante. También asegura no le interesa volver a la calle, ni tampoco a sus antiguas andanzas.

De la Escuela habla con orgullo y manifiesta satisfacción por todo lo que ha aprendido, resalta el hecho que a los estudiantes se les proporcionen todas las herramientas necesarias para el aprendizaje y por el buen trato que reciben de los maestros, además de sus buenos consejos.

Es tanta su gratitud, que atribuye a la Escuela la suerte de haber sido favorecido con adquirir una vivienda propia, a través de Corvivienda, cumpliéndose uno de sus sueños, porque el otro es alcanzar una oportunidad laboral en Mamonal, ya que lo ve como un gran complejo industrial en el que pondría a toda prueba sus capacidades en el arte de la albañilería.

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